TOW (TIRED OF WAITING).

LA ESPERA PRODUCE UNA RUIDOSA CLAUSTROFOBIA

Un tortuoso y estrecho pasillo se cierne, como en la imagen, en torno a los cuerpos mortales de quienes desgranan esta claustrofobia sonora con ligeros atisbos de luz. Es una boa constrictor que se mueve lenta, cerrando sus curvas sobre duros huesos que van crepitando, como baquetas que se astillan contra las esquinas de una batería diluviante. Los riffs convierten cuerdas en mazos  machacando en la cabeza, inspeccionando con tan poca delicadeza si ahí dentro, nosotros, los primates (Primates of us), tenemos algo merecedor de compasión.  A veces, esas cuerdas buscan la ventilación entre tanta densidad, como enredaderas que trepan por los muros ansiando ver brillar el sol. Y en ese pequeño espacio, el canto del loco no puede sonar a pop para masas lobotomizadas, sino que usa palabras que huelen a dolor, sangre y maldad profundamente arraigadas en la mente humana. Las letras de TOW están contagiadas de pútrida humanidad y eso debe reflejarse y se refleja en la voz.

No están de más las licencias literarias cuando lo que esta banda de metal monstruizado conocida como TOW va a escupir es una criatura deforme que, en principio, responderá al nombre de  Poetry Under Earth. Poesía bajo tierra que deriva de Joaquín (voz), Armando (batería), Cristian (bajo) y Jorge (guitarra), quienes tras varios cambios de formación, completaron la maquinaria con un último engranaje que sería la guitarra de Alberto.en el 2004.
Sin duda, la salud mental no es un objeto de estudio que estos chicos encuentren interesante; más bien el estado contrario, ya que el mismo año arrojaban contra nuestros oídos siete temas bautizados como Pingüino Loco (Crazy Penguin); unas composiciones que se movían entre la pesadez y la celeridad con que arremeten las rampas de hielo estos animales en su hábitat. Nada apto para la arritmia de la abuela.

En cuanto al nihilismo implícito en las letras, no siempre conlleva un rendimiento, ya que el lema de sus siglas, Tired Of Waiting, precisamente, denota impaciencia. Impaciencia por beberse la vida, hartura ante la espera; e impaciencia patente en cómo se enzarzan con las melodías. Éstas han cedido tras la cruenta batalla, no han desaparecido, pero están a merced de la dictadura de la brutalidad. En su último concierto, el día 10 de mayo en el Pure Metal Fest, celebrado en la sala Bass Space junto con los locales Blackmatadero y los navarros Dead Means Nothing, se evidenció la cada vez menor presencia del Pingüino en favor de las nuevas composiciones. Cada vez más bestias y la prueba será este disco a punto de nacer con Teocida como paritorio (Lucas Toledo, quien se encargara del anterior EP y un single).
Algunas influencias confesas son Lamb of God, As I lay dying, As Blood Runs Black o August Burns Red. Pero, en todo caso, “hemos encontrado nuestro sonido” asegura Alberto, y “es como arrancar el coche directamente a 160 e ir acelerando cada vez más hasta que te empotras contra un muro”. Después de eso, sin duda acabas bajo tierra. Y allí se remueven gusanos entre las piedras y las cosas muertas. Hacen ruido, quizás música. Según TOW, Poetry Under Earth.

 

Mª José Orellana Ríos